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Testimonio y manifiesto colectivo

Somos un grupo de mujeres y lesbianas cis que nos encontramos por una experiencia común: haber pasado por abusos físicos y/o psicológicos y emocionales por parte de integrantes de la banda Ond* vag* en la adolescencia. Este es un manifiesto colectivo contra toda forma patriarcal de exigir testimonios: nosotras contamos nuestra historia y elegimos cómo hacerlo, sin someternos a la inquisición del morbo de los detalles ni la presión sobre la exposición de nuestras identidades en un sistema que elige re victimizarnos y hacernos más preguntas a nosotras que a ellos.

La banda Ond* vag* se formó y creció en un momento en el que nosotras lo estábamos haciendo también, explorando por primera vez vínculos sexo-afectivos y también participando de espacios que nos eran nuevos. En ese contexto nos vinculamos con estos varones que tenían, en su mayoría, alrededor de 30 años en aquel momento y que como adultos y artistas detentaban un poder frente a nosotras que no dudaron en ejercer con comodidad. Mantuvimos vínculos sexuales, noviazgos, encuentros de una sola cita, chats, recitales, camarines, pero todos tuvieron un denominador común: el descuido por completo de nuestras subjetividades y cuerpos, sobre todo aprovechándose de nuestra inmadurez en muchos aspectos o nuestras vulnerabilidades por nuestros diversos contextos, legitimados por un entorno de colegas cómplices.

Sentimos todas en mayor o menor medida que estas experiencias dañaron parte de la construcción de nuestra identidad y autoestima e interrumpieron procesos, imponiéndonos su forma descuidada de ser adultos.

Para algunas de nosotras pasaron casi diez años, para otras menos. Nos estamos organizando hace un tiempo, pero decidimos hacer esto público porque deseamos fervientemente que ninguna piba viva lo que vivimos nosotras. Somos conscientes de que no somos las primeras ni las últimas y que hay personas que han tenido que verse a si mismas en situaciones de mayor gravedad, nuestra intención es que otras chicas sepan que al acercarse a estos espacios pueden llegar a encontrarse con esto.

Nos parece necesario hacer nuestro aporte a desmantelar la naturalización de estas conductas dañinas y violentas, sostenidas en el tiempo de manera sistemática por muchos músicos y artistas de la escena local; y expresar una situación de la que sabemos que ellos no se harán cargo por sí mismos. No nos callamos más.

Este blog no tiene una finalidad punitivista, sino que está dirigido a mujeres y adolescentes que estén expuestas a estas situaciones tanto con ellos como con otrxs músicxs, para alertarnos y estar atentas.

Si tenés una experiencia que contar o querés compartir tu testimonio, podés escribinos a denunciasov@gmail.com. Todos los testimonios serán publicados de forma anónima.

 

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ANTE LOS HOSTIGAMIENTOS, COMUNICADO DE LAS DENUNCIANTES DE OV

Desde que publicamos el blog http://www.denunciasondavaga.wordpress.com recibimos hostigamientos por parte de algunos integrantes de la banda. Por whatsapp, por facebook, por teléfono. Y en el plano legal, Marcelo Blanco y Joaquin Korn (amigo y fotógrafo de la banda) tuvieron intentos de dar de baja la página vía WordPress primero denunciando la utilización de su foto y luego del nombre de la marca con el supuesto fin de “dañar” su imagen pública.

Ayer (lunes 11/12) nos llegó esta intimación por mail, donde un abogado nos amenaza con una denuncia de judicial en caso de no eliminar la página.

Tanto en el comunicado de la banda, como en esta amenaza de judicialización nuestra decisión de aplicar el anonimato a la hora de testimoniar nuestras experiencias es tomada como evidencia de inverosimilitud, o por lo menos utilizada para sospecharlos de endebles. Nosotras no somos juezas ni lo pretendemos, no somos quien para decidir sobre la experiencia de ninguna piba. Las violencias son varias y recorren diferentes rangos de la vida. Nuestra intención nunca fue armar una megacausa, ni señalar pura y exclusivamente delitos, sino compartir nuestras experiencias de atravesar estas distintas violencias llevadas adelante por un mismo grupo de varones, darle lugar a otras a poder hacerlo y advertir a las pibas que vendrán. El punitivismo y la “venganza” no viene de nuestro lado, sino del de ellos.

Al comienzo, no sabíamos que serían 45 los testimonios, ni tampoco que muchas ya nos conocíamos, que serían amigas, amigas de amigues y conocidas, ni que con tantas otras nos conoceríamos en el camino. Ellos siempre se tuvieron entre sí, a su colchón de amistades que veía todo y a su masividad de difusión disponible para expresarse, nosotras hicimos esto para dejar de estar solas.

Asistimos a diario a fallos nefastos como el de Lucía Pérez, a la impunidad de Rodrigo Eguillor, a la absolución de los tratantes de Marita Verón, a la judicialización incluso de mujeres públicas como Calu Rivero, a casos de femicidios tras múltiples denuncias radicadas por sus víctimas, a discursos de jueces cómplices, cuestionamiento incesante de las víctimas y la modernización de las herramientas con las que se nos oprime. En nuestro país, la justicia funciona y falla a favor de los varones violentos. Y, aunque apostamos a transformarla, elegimos no someternos a sus formas viciadas.

Nuestra intención no es con ellos sino con nosotras: estar juntas y organizadas; visibilizar un sistema que se aprovecha principalmente de las mujeres jóvenes y aportar a liberarnos de ello. De hecho, muchas otras denuncias surgieron a partir de este escrache y esperamos que se siga desarmando la cultura del abuso dentro del ambiente del rock.

Nuestra decisión ante los hostigamientos es bajar el blog hoy a las 00.00hs y con este comunicado queremos pedir públicamente que dejen de hostigarnos.

Quien quiera leer los testimonios y circularlos puede escribir a denunciasov@gmail.com y los recibirá en PDF.
Nos parece importante alertar a compañeras sobre la vasta cantidad de recursos de disciplinamiento que tienen los violentos para protegerse entre sí. Reconocemos tanto las virtudes como las consecuencias negativas que trae aparejadas consigo para todes la herramienta del escrache, y creemos que debemos darnos el debate como sociedad para encontrar las mejores metodologías.

Adjuntamos el mail del abogado y la denuncia elevada a wordpress por Marcelo Blanco en el mes de noviembre.

Testimonio 45

Fue muy doloroso para mí leer los testimonios porque me di cuenta que yo había pasado por lo mismo.

Entendía que M.B me había hecho daño pero no sabía por qué… leyendo sus testimonios comencé a recordar muchas de las cosas que me hacía cuando garchábamos. Salimos muy pocas veces pero él siempre me pegaba cuando estábamos hasta que me asusté y no lo quise ver más. Es un abusador, violento y perverso.
Al tiempito M.O me empezó a escribir y después de leer sus testimonios confirmo mi sospecha: me pasaron como mercancía.
(Copio y pego lo que dice una de las víctimas en el Testimonio 15 porque me hicieron exactamente lo mismo)
En cuanto a su “modus operandi”, que estamos desmantelando ahora, M.B nos hacía creer a varias de nosotras que éramos las únicas. Sin embargo, si alguna lo veía fuera de la relación no saludaba o te ninguneaba, naturalizando que eras nadie para él.

M.O fue un pobre imbécil y le cabe el escrache por eso, pero en su momento me dañó mucho y lo sentí cómplice, como si se compartieran las pibitas, como si fuéramos todas lo mismo.

En una fiesta escuché a N.R poniéndole puntaje a unas pibas sin que ellas lo supieran.

M.O me pedía fotos todo el tiempo con la excusa de que estaba de gira y que me extrañaba, después me enteré que tenían un grupo de whatsapp donde se pasaban fotos de chicas con las que salían.

Los rodean unos “socios” machitos peores que ellos que son  los dueños del bar en palermo.

Espero que nunca más en su vida se suban a un escenario y que esos espacios sean ocupados por mujeres.

Testimonio 44

En el verano del 2013, teniendo 18 años recién cumplidos, empecé a hablar por Facebook con M.B hasta que un día arreglamos para vernos. Todo recuerdo de esa noche dennota una inexperiencia y una inmadurez mía que hoy en día me dan parámetros para entender lo desagradable de la experiencia. Nos juntamos cerca de su casa, por parque Las Heras. Fuimos a tomar una birra, lo único que podía pensar era que estábamos tomando cerveza Corona, que era cara, que qué flash estar con un chabón tanto más grande y con guita, que me invitaba cervezas caras. Nunca supe bien cuantos años tenía en ese momento, siempre creí que alrededor de 34. Lo que recuerdo de la charla es un ninguneo constante, todo lo que yo le decía a el le parecía noticia vieja, comentarios de pendeja; el ya las había vivido todas y yo no había vivido nada. Me hablaba de sus miles de giras por el mundo. Recuerdo realmente sentirme re incómoda, re desvalorizada. Poco mina para tanto chabón. Me dijo que vayamos a su casa a fumar un porro y fuimos. Llegamos, prendió el porro, fumamos. Me pegó muchísimo, eran flores muy fuertes. Yo fumaba porro seguido pero los nervios de la secuencia hicieron que no entendiera mucho a partir de ahí. Empezamos a coger, no me acuerdo demasiado, se que fue un encuentro de mierda; yo había cogido pocas veces antes y en mi mente solo pensaba que estaba acumulando experiencia, que lo tenía que hacer para la anécdota al menos. Si recuerdo no pasarla bien. Recuerdo que quiso que cojamos por el culo y le dije que no. Volvió a intentar y lo dejé, hasta que tome coraje y me di vuelta.  Una accede, no sabe mucho por qué. Ahora sabemos por qué. Y no tiene nada que ver con tener sexo anal o no, ni con gustos personales. Tiene que ver con la vulnerabilidad que supone un encuentro sexual entre una pendeja y un rockerito de más de treinta años. Tiene que ver con el miedo con el que crecimos todas a decir que no, y con la crianza que nos supone a disponibilidad del deseo del otro.  Cojimos hasta que el acabó, seguro. Después me vestí y llame a mis amigas a ver donde estaban. El se iba de gira esa misma noche. Me acompaño a la parada del bondi. Me mando un mensaje de texto para ver como había llegado, nunca le respondí. Me hablo por Facebook al otro día, le dije que había llegado bien y nunca más le respondí. El rechazo que me generó y que hizo que no quisiera responderle siempre me llamo la atención, ahora entiendo con más claridad por qué. Me lo volví a cruzar en algún recital y lo esquive, sabiendo muy bien que el no tenía ni idea quien era yo. Cuando me enteré de este escrache inminente dije lo mismo que digo ahora: no estoy hablando de abuso, todo este encuentro fue consensuado, pero crecimos y ahora entendemos que la violencia se manifiesta de muchas maneras, y que el poder que tuvieron estos chabones durante tanto tiempo desembocó no en hechos aislados, sino en una clara conducta sistemática. Se va a caer, porque lo vamos a bajar.

Testimonio 43

Estuve leyendo muchos de los testimonios de todas las mujeres que vivieron experiencias incomodas y/o traumáticas por parte de los integrantes de O.V
Mi historia no es necesariamente de abuso, pero sí de una actitud de machirulo asqueroso que me incomodó mucho y ademas es bastante reciente, para que después no vayan diciendo que esas eran actitudes suyas del pasado. El verano de 2016 coincidí con ellos en Cabo Polonio, teníamos algunos amigos en común así que pase algún tiempo con ellos. Me atraía M.O. Una mañana en la que estábamos un grupo grande en la playa después de haber salido, M.O y yo nos fuimos del grupo a “caminar”. Nos dimos un beso y no habían pasado 10 segundos que ya me estaba manoseando toda y agarrandome la mano para que le toque la pija. Yo me incomode y le dije que se calmara un poco, que era un sacado. “Vos también estas sacada” me dijo, con una capacidad de mentirse a el mismo que me sorprendió. Entramos a su casa, que estaba sobre la playa al lado de donde estaba todo el grupo. Nos volvimos a empezar a besar y el se empezó a desvestir enseguida y a agarrarme la mano para que lo toque. Yo por suerte ya estaba grande y tenia muy claro que la situacion que el estaba “proponiendo” no me erotizaba para nada. Así que le dije que no quería cojer y que me iba a ir. A lo que el respondió, “y no me la quieres chupar?” Me fui. Su respuesta siempre me pareció tan absurda e infantil que hasta hoy hasta me lo había tomado con gracia, riéndome de su inmadurez y pelotudez. Ahora que leo todo esto, todo cobra otro sentido.
Las dejo a ustedes para decidir si quieren publicar la historia o no. No iba a mandar nada, pero justo vi un pantallazo de una conversación de M.O a una mujer en el testimonio 15 donde el decia que esa actitud suya “era cosa del pasado”. Hasta hace dos años seguia siendo el mismo marchito pelotudo.

Testimonio 42

Mantuve un vinculo sexo-perverso-afectivo con M.B en el año 2013. Yo tenía 18 y él 32, a pesar de mi mayoría de edad, yo contaba con mínimas experiencias previas sexuales, amorosas y desconocía los efectos del consumo de sustancias.
El jugó al mentorazgo en esos términos.
Tuve las experiencias más trascendentes en los procesos de autoconocimiento y de descubrimiento integral que une joven pueda tener con él -fe de erratas: bajo su supervisión. Fue altamente atrapante y deseante.
(Por decir algo, tuve mi primer orgasmo con él)
Desde ya fue una relación de verticalismo donde él sabía los know how del mundo adulto y del disfrute que estética y políticamente yo creía que era el perseguido a disfrutar, producido por la contaminación de las narraciones masivas -normativizantes en nombre del machismo- sobre las atracciones y virtudes de las drogas, el sexo y de las sensaciones que derivan en los sentimientos que conceptualizamos como “amor”.
Fue abuso de poder y manipulación directa, con plena conciencia, de su parte. Siempre supo muy bien como hacerme sentir “amada”, siempre. Se mostraba contenedor y comprensivo, me daba los gustos y satisfacía mis preferencias, me complacía en todo sentido, mientras duró, mientras le funcioné, hasta que se aburrió. Ahí morí para él y morí para mi misma, así de frágil es una piba que se enamora por primera vez y, quizás peor, porque fue del as del maquiavelismo sexo-perverso. Es un tipo inteligente.
(Teníamos discusiones conceptuales, filológicas, me regalaba birra de la buena, sabía de los ritmos y tiempos humanos también: fue mágico usando la acepción irreal)
Una pura ficción “amorosa”, una puesta en escena en la cual me prometía felicidad pero daba lo que sabía que era funcional para que las condiciones de producción y reproducción de la estructura jerárquica de poder-saber, que nos atravesaba, se perpetuaran. Tan poderosa fue esa promesa de felicidad tácita que generó en mí que sigo buscando “a chema” (el combo de capas de sentimientos y estados emocionales que NO ES AMOR, ES ABUSO) en otros hombres. Me marcó el deseo sin piedad.
Fui parte, accidental y contingente, del calculo de interés que hizo para satisfacer sus deseos. Nunca fui, años después lo veo, valorada como una persona, es decir, como un fin en si mismo por él, sino que fui un medio. La gravedad del asunto es que esta historia puede ser un calco de lo que a muchas por ser jóvenes, inexpertas y por haber atraído miradas podemos sufrir, y no solo me refiero, a ser meros objetos descartables.
Quede tan rota como sea a imaginar y tan falsamente superada, desencantada y perdida. Las categorías de amor romántico de una piba se confunden. Racionalmente se puede ser consciente del problema, pero superar a nivel afectivo la idealización de la estructura perversa es muy difícil. Por que, entonces, como me valoro yo misma?
Allende las particularidades del caso:
El asunto fundamental es que nos estamos despertando y levantando unides.
Espero que estas historias ayuden o prevengan a otras chicas para que al menos, sepan los peligros que se corre a nivel psicológico. No son “amores no correspondidos” como una vez me dijo él, sino que nunca fueron amor, fueron abuso!
Esa es la pauta, en las sombras y siendo ambiguo se puede hacer cualquier cosa, se juega con impunidad para correr los limites del otro, donde la provocación es ilimitada y todo es excitante. El resultado a nivel personal fue un mal negocio: limites difuminados, sin nada más que trasgredir, soledad, desamor y terapia -por decirlo en términos generales-. Espero con el alma entera que el resultado a nivel colectivo sea LIBERADOR, ÚTIL Y FORTALECEDOR para les que en algún momento estuvimos abajo y fuimes maltratades en silencio y para visibilizar concretamente con modélicos representantes del abuso en todo sentido al que estamos sometides por vivir en una sociedad con malas bases.
Por un mundo sin abuso de poder por parte del macho!

Testimonio 41

Bueno, lo mío es muy breve, y en comparación con las otras chicas hasta medité en no enviar mi experiencia porque no me pareció de “gran importancia”. Sin embargo me parece que esta ola de escrachos a esta banda misógina se da gracias a todas las pibas que se animan a dar su testimonio.

Yo, 16 años. G.C, el doble… con él nos besamos alguna vez, él dijo que me reconoció “por el culo”. Hoy abrí las conversaciones que mantuve con él hace tiempo, por el 2011, y lo que encontré fue: un hombre adulto, pajero, oportunista (de su fama y posición social), y yo, una menor (que en un contexto donde el feminismo no nos atravesaba socialmente) respondía a sus “chistes” “invitaciones a dormir”, etc. como si me estuviese halagando.
No es un piropo, no es un halago. Es un hombre de 32 con una nena de 16.
macho

Testimonio 40

En el año 2007 yo tenía 15 años, era virgen y estaba deprimida, las dos cosas se me notaban a la legua. N.R era un adulto.

Nos conocimos en una fiesta en un bar. A mi me gustaba su banda D., O.V todavía no existía. Ese noche fuimos afuera del bar y en la calle, a la vista de todos, me subió la remera y me chupó las tetas. Casi me muero de vergüenza, la gente miraba. Pero también me calenté mucho, nunca había tenído sexo con nadie, yo creía que él por ser adulto sabría lo que hacía. No podía verlo como a un par. Él era un adulto, él era la autoridad. Y yo era una estúpida por tener vergüenza.

Nos vimos varias veces desde ese día. M.O también se me acercaba. Un día le pedí una seca de porro y me dijo que si me iba con él a estar juntos me daba, un intercambio. Le dije que no.

Las primeras veces que tuve encuentros sexuales con N.R no incluyeron penetración, porque cuando él me proponía coger lo hacía con muchísima violencia “cuando te agarre no te suelto más” “mira como tengo la pija, no sabés vos cómo te voy a garchar”. A mí me daba miedo y le decía que no, que así no.

¿Qué hiciste hoy? Me preguntaba cuando nos veíamos. Nada, fui al colegio y volví a casa. Qué hermosa conchita que tenés. Conchita de nena. Y yo no decía nada, porque él tenía pija de adulto y cara de adulto y mirada de adulto y a mí me daba vergüenza tener semejante conchita de nena, frente a un adulto.

La primera vez que garché en mi vida, entonces, fue con N.R. Me agarró de la cabeza para que le chupe la pija, me tiró del pelo, me atragantó. Me penetró sin ningún cuidado, me dolió muchísimo. Grité y me tapó la cabeza con una almohada “shhh! mordé la almohada si querés, pero no grites” me dijo. Después me subió arriba, yo no tenía ni idea de qué hacer, cómo moverme, me angustié muchísimo, me sentí expuesta, me sentí nena (y si ser nena era un defecto mío), me sentí tarada. Me dio vuelta, me garchó contra la pared. Dolor y angustia. Acabó, llamó un taxi y me abrió la puerta.

Esta secuencia se repitió aproximadamente una vez por mes durante cinco meses. Todas las veces que tuvimos sexo hubo consentimiento de mi parte, yo quería tener sexo con él. Las veces que dije “no”, se respetó esa voluntad (aunque mi “no” era sometido a insistencia, siempre). ¿Pero cómo era realmente ese consentimiento? yo no sabía a qué decía que sí cuando decía que sí. Y una vez que ya estaba en el ruedo era impensable para mí ponerle límites. Repito: yo, quince años y él un adulto (aprox 25 años).

Nunca me preguntó cómo me sentí. Nunca me preguntó qué me gustaría a mí que pase, ni cómo. Las veces que me negué a alguna práctica dije “no, me da miedo”, eso no parece haberlo alertado.

Después dejamos de vernos pero yo seguía pensando mucho en él, incluso me lo encontraba todo el tiempo, en todos lados. Cuando me lo cruzaba me escondía. No quería que nos saludemos.  A veces lo veía en la cuadra de mi casa y me demoraba en la esquina esperando que se vaya, que no me vea. Años así.

¿Por qué se me sigue apareciendo en la mente, en la calle, en los sueños, si hace años que no tenemos relación? ¿por qué no soy capaz de hablarle y si lo veo tiemblo? Por un tiempo creí que me había obsesionado con él, y me culpé por haber sido tan vergonzosa, tan tonta, tan triste…

Me llevó muchos años darme cuenta de que esta persona había abusado sexualmente de mí sistemáticamente durante meses y que de ese modo se había inaugurado para mí el mundo de la sexualidad compartida.

N.R: te apoyaste en una estructura que se va a caer, espero que tengas la grandeza de encontrar alguna manera de reparar los daños que causaste. O que se te caiga el patriarcado encima, te aplaste y te reviente.